Godard: la mirada de un cineasta del silencio
Director, crítico, productor y actor francés nacido el 3 de Diciembre de 1930 en París. Estudió etnología en la Universidad de La Sorbona. Pocos realizadores han tenido un efecto tan profundo en el desarrollo del arte como Jean-Luc Godard. Comenzó como crítico y pensador en los Cahiers du Cinéma, siendo uno de los realizadores de la Nueva Ola Francesa de los 60's. Es un ensayista y un poeta del cine. Se pueden distinguir cuatro períodos artísticos en su carrera. La etapa de la Nueva Ola, que se extiende desde su debut con Sin aliento (1959) hasta Weekend (1967); la revolucionaria, desde Le gai savoir (1968) hasta Tout va bien (1972); la del video, desde la formación de la compañía Sonimage con Anne-Marie Miéville hasta 1978; y la etapa contemplativa, que comienza con Sauve qui peut la vie (1980) y se extiende hasta Helas pour moi (1993). Etapa de la Nueva Ola. En SIN ALIENTO (1959), rompe con las convenciones establecidas sobre la narrativa, mezclando elementos de los géneros de detectives, comedia y suspenso. En A woman is a woman (1960), una canción de amor hacia la que era su esposa orma de ensayo, comenzando a hablar más directamente con su público en películas como Vivir su vida (1963), A married woman (1964) y Masculine-feminine (1966). Sus personajes son seres traumatizados. Huyendo del desorden de la ciudad para refugiarse en la naturaleza, como en Pierrot le fou (1965), pero no pueden escapar a la muerte. El lenguaje es inherentemente ambiguo, como una barrera a la comunicación e impidiendo el amor, caso de Vivir su vida (1963). También falla el lenguaje del cuerpo: en El desprecio (1963), la inseguridad de un marido lo hace sospechar de cada gesto de su esposa. La prostitución se convierte en una permanente metáfora. Si bien sus personajes no pueden comunicarse, Godard mismo cada vez lo lograba mejor. Por ejemplo en Le plus vieux métier du monde (1967), hay una parábola donde un soldado ruso americano del futuro, representado por Jean-Pierre Léaud, es enviado a recibir tratamiento de una prostituta espiritual, Anna Karina, y reinventan el beso, usando la parte del cuero que a la vez puede hablar y hacer el amor. Las autoridades los declaran peligrosos porque... están haciendo el amor, progresando y conversando, todo al mismo tiempo... Deux ou trois choses que je sais d'elle (1966), es considerada por algunos como la más grande de sus obras maestras. En ella trabaja él mismo. En Weekend (1967), convierte la alienación en un absurdo. A esta altura, convencido de hay algo fundamentalmente erróneo en la manera que manejamos la vida, propone la acción política como solución. La política sólo había servido de fondo en sus primeras películas como El soldadito (1965), prohibida por el gobierno durante varios años por su tratamiento de la cuestión de Argelia, y Los carabineros (1963), discutiendo la política de la guerra en términos absurdos, con un guión co-escrito con Roberto Rossellini. Masculine-feminine (1966) trata del papel de la juventud en la Francia contemporánea. Etapa Revolucionaria. La chinoise (1967), una de sus películas más recordadas, es un colorido collage retratando el movimiento estudiantil de izquierda en Francia un año antes de los hechos de Mayo de 1968. Reuniéndose con sus colegas de los Cahiers du Cinéma, Godard participó en las demostraciones de 1968 en protesta por el despido de Henri Langlois al frente de la Cinémathèque Française, que luego derivaron en las famosas huelgas nacionales y levantamientos de los estudiantes que culminaron en Mayo de ese año. Entre 1968 y 1972 Godard realizó 11 películas en colaboración con Jean-Pierre Gorin soportando temas de izquierda. British sounds (1969) es quizás el más exitoso de los experimentos revolucionarios de Godard, una colección de imágenes y sonidos incitando a la discusión sobre los obreros, las mujeres, los estudiantes y la revolución. Este período culminó con dos películas: Tout va bien, con Yves Montand y Jane Fonda, y A letter to Jane (1972). Etapa del Video. Después de 1973 Godard se dedicó al video por considerarlo un medio mejor para sus ensayos y experimentos, y porque la TV era el medio más apto para llegar a un mayor número de personas. En 1975, dejó Paris por Grenoble. Las principales producciones del período de video fueron dos series, Sur et sous la communication (1976, diez horas) y France-Tour-Detour-Deux-Enfants (1978, seis horas). Estas series comprenden ensayos sobre lugares comunes y temas de todos los días, incluyendo la familia, el amor, el trabajo, la comunicación, presentados de la misma manera que los medios para consumo masivo. Con algún éxito, desafió la pasividad del público televisivo y su aceptación sin cuestionamientos de los mensajes de los medios. En 1975, filmó Numéro deux (1975), notable por su cruda sexualidad y Comment ça va (1975), marcando el camino hacia el futuro. Etapa Contemplativa. La etapa contemplativa se inicia con Sauve qui peut (la vie) (1980) y con Passion (1982). Con Carmen pasión y muerte (1983) recuenta en forma imaginativa la vieja historia, actuando él mismo. Detective (1985), es un homenaje cómico al género, dedicado a John Cassavettes, Edgar G. Ulmer y Clint Eastwood. Yo te saludo María (1985), condenada por el Vaticano, marca su retorno a sus fuentes teatrales. En 1987, el siempre prolífico y experimental Godard filmó tres películas más: un segmento en la película ómnibus Aria (1987), con Jean-Baptiste Lully; Soigne ta droite (1987) y King Lear (1987). Luego siguieron Nouvelle Vague (1990), continuando con su investigación sobre el significado de las películas; Helas pour moi (1993), explorando el papel de Dios en las vidas humanas. Continuó con: Notre musique (2004) Ten Minutes Older: The Cello (2002) (segment "Dans le noir du temps") Liberté et patrie (2002) (V) Éloge de l'amour (2001) L'Origine du XXIème siècle (2000) Histoire(s) du cinéma: La monnaie de l'absolu (1998) (V) Histoire(s) du cinéma: Le contrôle de l'univers (1998) (V) Histoire(s) du cinéma: Les signes parmi nous (1998) (V) Histoire(s) du cinéma: Une vague nouvelle (1998) (V) The Old Place (1998) Histoire(s) du cinéma: Fatale beauté (1997) (V) Histoire(s) du cinéma: Seul le cinéma (1997) (V) For Ever Mozart (1996) JLG/JLG - autoportrait de décembre (1995) Deux fois cinquante ans de cinéma français. El cine de Godard, una mirada a un cine documental El cine de Godard actualiza al mismo tiempo las dos dimensiones que trabajan el cine desde sus orígenes. Algunos de sus films del primer periodo parecen planteados para responder a esta suma de correspondencias, a juzgar por las persistentes declaraciones sobre los vaivenes y las contigüidades de los dos regímenes de la imagen. Queriendo "partir del documental para darle la verdad de la ficción", como precisaba en la época de "Vivre sa vie", reconstruye el carácter reversible de los dos términos: buscando trabajar en uno se encuentra necesariamente con el otro a mitad del camino. Una heurística que, bajo categorías diversas, terminará invadiendo toda la obra godardiana desde sus primeros films hasta sus últimos ensayos, pasando por las emisiones de vídeo, dando un tono común a cada una de sus etapas. Una de las primeras divisas godardianas en A bout de souffle y Le petit soldat es que el cineasta es también un "reportero de actualidades". Esto atañe al hombre del rodaje en condiciones y métodos similares a los de algunos documentalistas. Su cine, como buena parte de las películas de la Nouvelle Vague, es un cine de la experiencia cotidiana, que esboza arabescos efímeros sobre determinadas actitudes vitales sin necesidad de aportar respuestas definitivas a cada uno de los actos, que utiliza la actualidad de la televisión, los periódicos, la condiciones del florecimiento del fait divers para dar un hálito de fragilidad y viveza a sus propuestas contemporáneas y que desvela la realidad, con desenvoltura o interés, a través de minúsculos parámetros como los ruidos de la calle, las conversaciones sorprendidas al vuelo, la gente entrando y saliendo de los bistrots, poniendo un disco en los juke box o jugando a las máquinas tragaperras. La ficción -la historia, la diégesis- no es la única condición de legitimidad de este cine basado en pequeñas tranches de vie con el hálito existencial adosado a la cámara, de esa escritura espontánea dedicada a "registrar instantes y filmar series libres con todas sus contradicciones", como señalaba Jean Collet en la primera monografía sobre la obra godardiana publicada en 1963. Solamente desde esta perspectiva se entiende que Godard haya definido sus primeras películas a partir de sus actores, como un documento de determinadas actitudes y gestos esenciales del presente: A bout de souffle sería un documental sobre Jean Seberg y Jean Paul Belmondo, Vivre sa vie se habría concebido como un seguimiento de Anna Karina y Le Mepris, como un documental sobre el cuerpo de Brigitte Bardot. Interés hacia el profílmico que remite también al gesto godardiano de explorar todas las posibilidades del plano y de los cuerpos alojados en su interior. Naturalmente, el "reportaje" se conjuga con la mise-en-scène, el hombre del rodaje se encuentra con el hombre del montaje. Que se instala en la yuxtaposición y la discontinuidad, que juega con la combinatoria de los fragmentos para evitar todo seguimiento de las intrigas, que se interesa por el intervalo entre las imágenes en busca menos de la distancia que del misterio de lo latente, al igual que le interesaba menos describir a las personas que describir lo que hay entre ellas, como rezaba Belmondo en Pierrot le fou imitando la voz simiesca de Renoir en medio de un sembrado impresionista. Godard será, sin duda, el cineasta moderno que va a llegar más lejos en la búsqueda de un vocabulario propio en la conjunción entre espontaneidad y experimentación. Pulverizando todas las fronteras de la sintaxis fílmica -raccords, plano-contraplano, elipsis, miradas a cámara- violando la continuidad diegética de los relatos con la utilización formal de viñetas y cartoons, La exploración sistemática de los poderes de la cita, experimentando con el color y el sonido… Y, finalmente, dejando toda suerte de trazas imprevisible en su recorrido. Un cine muy cerca del documental, como si fuese una radiografía de la propia vida. Pedro García Cueto |
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